Análisis de Metal Gear Solid HD Collection para PSVITA

Tras un pequeño retraso respecto a las versiones domésticas, lanzadas en febrero, Konami y Bluepoint Games han completado la última de las versiones recopilatorio de Metal Gear Solid 2 y 3 en el pack llamado Metal Gear Solid HD Collection, que por primera vez nos da la oportunidad de revivir la historia de Raiden en portátil y, aunque no es primicia en estos pequeños sistemas, el argumento de Big Boss en la que es la precuela a toda la saga, Snake Eater.

Si no has seguido las noticias de los últimos meses, quizás eches en falta una mención a Metal Gear Solid: Peace Walker, que estaba incluido en los recopilatorios occidentales –no así en Japón- de PlayStation 3 y Xbox 360. Dado que Peace Walker es originario de PSP, y por lo tanto adquirible en distribución digital, Konami no ha priorizado su remasterización, algo que puede decepcionar a parte de sus compradores, pero que no deja de ser, precisamente por esa compatibilidad, un mal “menor”. Tanto antes, como ahora, el mayor valor de este pack se encuentra en disponer de las versiones restauradas y completas – Substance y Subsistence- de dos clásicos de Metal Gear; añade que, con la próxima versión del sistema que hará jugables los juegos de PSOne, podrás jugar a todos los capítulos importantes y varios alternativos de PSP en tu PS Vita a excepción de Guns of the Patriots, desde el Metal Gear de MSX original hasta Snake Eater, pasando por Metal Gear Solid, dos juegos de la subsaga Ac!d, Portable Ops o el ausente en esta edición Peace Walker.

Poco nuevo que descubrir de las dos joyas indispensables en la colección de todo jugador, aunque con unas pequeñas novedades propias del sistema que vamos a explicar más adelante. Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty fue una de las secuelas más esperadas en su momento, siguiendo los pasos del que había sido uno de los títulos revelación de PSOne. Su lanzamiento en PlayStation 2 fue un terremoto mediático tras meses de tráilers a cada cual más cinematográfico, con un secreto bien guardado: Solid Snake no sería el auténtico protagonista del juego, en su lugar, tomábamos el control del novato Raiden durante la mayor parte de esta historia. Un giro sorprendente pues la demostración que se había mostrado anteriormente junto con el juego ZOE se centraba únicamente en Snake y el capítulo a bordo de un carguero que lleva el nuevo modelo de Metal Gear, Ray.

Tras aproximadamente las dos primeras horas, conocemos a Raiden y su llegada a la planta de limpieza medioambiental Big Shell, un complejo aislado frente Nueva York tomado por un grupo terrorista autodenominado Sons of Liberty supuestamente liderado por Solid Snake. Este equipo de personajes peculiares cuenta con rehenes, entre los que se encuentra el presidente de Estados Unidos, y es necesaria la intervención secreta de alguien que no levante sospechas. Pero Raiden descubrirá que si ya de por sí la misión es complicada, la dimensión del plan es aún mucho mayor de lo que imaginaba, tanto él como el jugador, ya que hasta muchos años después –en Metal Gear Solid 4- no se continuaría tras el polémico final de este título, que dejó en suspense a millones de aficionados.

Se dice que Metal Gear Solid 2 es el juego más personal de Kojima, aunque para muchos –incluido él mismo-, el favorito sea el primero. En Sons of Liberty da rienda suelta a su imaginación llevando al extremo los giros en las tramas, los engaños a todos los niveles y la ciencia ficción como justificante de muchas situaciones inolvidables –como la recta final-. El argumento es más denso que nunca, y esto supuso también un arma de doble filo, pues hay muchos minutos de diálogo mediante códec y requiere más de una partida para comprender bien las relaciones entre los personajes.

Así como en la historia arriesgaba mucho –demasiado, para los críticos más duros-, jugablemente se mantuvo bastante fiel al original, añadiendo nuevos movimientos para Snake/Raiden, una cámara en primera persona para disparar –sin posibilidad de caminar- y mucha más interacción con el escenario, aprovechando también el uso de las luces y sombras para evitar ser detectado. Como os comentamos en el análisis de la versión de doméstica, el control es quizás lo que peor ha envejecido de este juego, incluso más que los gráficos. La cámara aérea, habitualmente desde un punto muy elevado, es buena para la parte de sigilo y ver de manera estratégica las rutinas de los soldados, pero a la hora de disparar se hace imprecisa a menos que cambiemos la vista, cosa que haremos constantemente contra los jefes. En realidad, se trata de adaptarse a este tipo de jugabilidad muy “32 bits” y no supondrá demasiados problemas a menos que no hayas jugado en su momento a este juego, en cuyo caso si te llevará un tiempo para adaptarte.

Además, como parte de la edición Substance, la duración del juego aumenta enormemente con 500 misiones de realidad virtual, las misiones alternativas y los cinco Snake Tales que si bien no cumplían el sueño de todos los jugadores –contar lo que hacía Snake en la parte de la planta mientras jugábamos como Raiden-, sí mostraban en pequeñas aventuras independientes situaciones que no se daban en la historia principal. En resumen, un juego que, exprimido al completo, te ofrecerá más de 20 horas recogiendo placas dog-tags y sacando todos los trofeos que se han incorporado para cada título.

El otro 50% del juego es Snake Eater, la precuela de toda la saga y favorito de muchos por el carisma de sus personajes. Recuperó parte del espíritu de Metal Gear Solid con un argumento intenso pero más asequible que Sons of Liberty, y nos ponía en la piel de Big Boss en un viaje a los años de la Guerra Fría. A los pocos minutos de empezar el juego, la primera sorpresa: nuestra mentora, The Boss y su unidad Cobra, está aliada con un temible coronel ruso que se ha hecho con un nuevo tipo de arma que cambiará el rumbo de la historia, el primer modelo de Metal Gear. Un gran elenco de secundarios y unos villanos al nivel de los vistos en el original, con algunas de las secuencias cinemáticas más recordadas de la última década y una recta final de infarto.

Una de las razones del éxito de Metal Gear Solid 3 fue que Kojima supo dar a los jugadores el cambio de aires que la saga necesitaba. Fin de las frías salas cerradas repletas de cajas, fin del radar ultradetallado y novedades muy celebradas como la misión constante de supervivencia buscando alimento que añadía una capa más a la jugabilidad, un minijuego en sí mismo por guardar serpientes, frutas y otros bichos de la jungla cazados con vida o no. Los disparos en primera persona, aunque seguían sin permitir caminar, eran más útiles que nunca para ver todo el escenario con nuestros ojos y no con un mapa, se añadieron movimientos para reptar con vista subjetiva entre la maleza, movimientos CQC para un combate cuerpo a cuerpo más elaborado, un sistema de camuflaje realista con el que debíamos estudiar la superficie en la que nos encontrábamos y una exploración bastante grande para lo que había sido la saga, con muchas formas de resolver cada porción de la jungla: con trampas, evitando cualquier enfrentamiento o en plan Rambo.

En su primera versión, Snake Eater aún arrastraba algún problema heredado de anteriores juegos, como una cámara superior que no permitía ver el gran logro gráfico conseguido por Konami en el escenario –por defecto estábamos viendo el suelo casi siempre-. En su revisión Subsistence esto se corrigió con una cámara libre que nos hacía evitar muchos cambios de vista y se acercaba más a la tendencia del género de la acción, y gracias al segundo stick de PlayStation Vita esto se conserva tal y como era, lejos de los artificios a los que nos tenía acostumbrada PSP para solventar este control. Y las novedades de Subsistence no se limitaban a la nueva cámara, se rescataron los Metal Gear de MSX que para muchos eran completamente desconocidos. Sí, podrás jugarlos en Vita descubriendo el origen de esta saga con los títulos que lo comenzaron todo, un extra para coleccionistas y jugadores de lo retro. El único aspecto eliminado, como sucede en domésticas, son las modalidades online, que nos permitían jugar por primera vez a Metal Gear Solid en la red, y el minijuego de Ape Escape.

¿Cómo es Metal Gear Solid HD Collection en Vita? Prácticamente igual a las ediciones de consola doméstica en versión portátil, con unas novedades fruto de las funciones táctiles. La imagen es completamente nítida y limpia, la pantalla OLED del sistema deslumbra siempre que corre juegos con resolución nativa, porque aunque técnicamente no llega a ser alta definición, la impresión es la misma que jugar en una buena pantalla. Esto se nota más en Snake Eater que en Sons of Liberty ya que está muy recargado de plantas pequeñas, hierba y texturas que se aprecian perfectamente por lejos que se encuentren. Como juegos, ninguno pone en serios aprietos a Vita –y menos después de ver Uncharted, Gravity Rush o el próximo Assassin´s Creed-, pero no deja de sorprender ver dos juegos que en su momento impactaron mucho, también en gráficos, con mejor imagen que su origen en una máquina que cabe en la palma de tu mano.

Metal Gear Solid 2 corría a 60 imágenes por segundo en PlayStation 2 -50 en la versión PAL, y algo menos en algunas secuencias cinemáticas- mientras, que Metal Gear Solid 3 lo hacía a 25 en PAL –y ocasionalmente algo menos-; esto último fue solucionado en la remasterización, igualando la fluidez de ambos juegos a 60 cuadros por segundo a pesar de toda la mayor cantidad de elementos en pantalla. En PS Vita hemos notado que MGS 2 mantiene esa fluidez que lo hizo famoso, mientras que en MGS 3 no se ha llegado a las 60 imágenes por segundo, pero se mantiene en los 30 de una manera muy sólida, que por momentos nos engaña a la vista. Es decir, ambos juegos son, visualmente, superiores a lo visto en PlayStation 2.

Hay unas funciones táctiles nuevas que no aportan grandes cambios –por suerte, ya que no los necesitan-, la principal es la selección de las armas tocando la pantalla, una manera rápida de navegación en el que ha sido habitualmente un punto débil de la saga cuando habías acumulado una gran cantidad de ítems y equipamiento. Este uso está bien pensado y funciona, y aunque te cueste adaptarte a él –que no ha sido nuestro caso- recuerda que la selección detiene la partida sin peligro de recibir balazos. Luego tenemos otros usos menos importantes, como dar el vistazo en las esquinas, zoom para los prismáticos o acercar la vista de la cámara durante las cinemáticas.

También regresa Transfarring. Detrás de este nombre tan poco dinámico se encuentra una función útil si cuentas con una copia de Metal Gear Solid HD Collection en PlayStation 3, puesto que te permite pasar la partida de un sistema a otro rápidamente, ya sea conectando Vita a PS3 o mediante guardado en la nube. Supongamos que adquiriste el juego en su lanzamiento, hace unos meses, pero aún no lo has completado, o sigues superando las misiones de realidad virtual de MGS2; pues ahora, si te haces con la versión de Vita, podrás pasar del salón de tu casa a la calle o cualquier trayecto continuando desde ahí, para luego regresar a PS3 y seguir donde lo has dejado en la portátil. Estupendo, ¿verdad? El único problema que vemos a esto es que, salvo los coleccionistas y grandes seguidores de Solid Snake, no creemos que muchos jugadores se hagan con la remasterización en dos sistemas diferentes –juegos que seguramente ya posean en PlayStation 2-. Nos habría gustado que Konami siguiese una política similar a la de Sony “compra una versión, llévate las dos”, pero en cualquier caso, Transfarring es una buena idea.

Finalmente, y para disfrute de los adictos a los trofeos, los juegos incluyen los suyos propios. Si dispones ya del juego en PS3, estos trofeos no se desbloquean por haberlos sacado en la otra consola, pudiendo sacar dos trofeos de platino por cada versión –eso sí, repitiendo todas las tareas por duplicado-.

Conclusiones

Nuestro resumen es el mismo que en febrero, se trata de una colección muy cuidada y con dos clásicos que todos los jugadores deberían probar. Que lo hagan luciendo mejor que nunca y en formato portátil son sus puntos fuertes, mientras que su lanzamiento, algo más tarde que en otras consolas, hace un flaco favor; si has esperado estos meses a la edición de Vita, disfrutarás de un recopilatorio sobresaliente del que únicamente echaremos en falta Peace Walker, que deberás adquirir por separado en formato PSP.

Una remasterización imprescindible si careces de ella.

NOTA FINAL: 9

Articulo tomado de http://www.vandal.net/

 

 

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