Análisis de Ride to Hell: Retribution

UNA EXTRAÑA Y TERRIBLE SAGA

analisis_ridetohell_1

El principio de Ride to Hell: Retribution deja bastante claro qué podemos esperar durante el resto del juego. La secuencia de introducción nos pone a pegar tiros con una gatling a un grupo de gente cuya procedencia o intenciones desconocemos; luego nos arroja a un quick time event en el que le partimos la cara a un pobre diablo; de los pelos, nos arrastra hasta una carrera en moto; este batiburrillo de secuencias jugables pobres y torpes se corona con una serie de cinemáticas mal planteadas y peor actuadas que dejan claro que en lo técnico Ride to Hell tampoco va a ser un plato fácil de digerir. No lo es, desde luego; de alguna forma, da la sensación de que estábamos mejor cuando le habíamos perdido la pista y parecía que no iba a salir jamás.

Está claro que Retribution es un juego de bajísimo presupuesto. No es ese su mayor pecado: si su ejecución y sus ideas fueran buenas, la falta de recursos sería lo de menos. El problema es otro, u otros: prácticamente todas las piezas que componen Ride to Hell están rotas, desde las mecánicas jugables hasta el montaje de las distintas escenas para intentar crear una narrativa coherente. El juego nos zarandea constantemente, llevándonos de cinemática en cinemática y de secuencia jugable en secuencia jugable con una desgana y un mal hacer dignos de Ed Wood: en cierto punto del juego, incluso pasamos de día a noche cerrada en un cambio de escena en el que teóricamente sólo transcurren unos minutos.

Hay más cinemáticas de la cuenta, y además son muy malas. No existen medias tintas: están dirigidas con torpeza, las actuaciones son espantosas, la dirección de sonido (un punto flojísimo de todo el juego, en realidad) mata gran parte de su gracia y, para colmo, parece que nadie en el equipo del juego sabía utiliza el motor gráfico; durante todo el juego tenemos que enfrentarnos a escenas en las que las texturas tardan cantidades de tiempo exageradas en cargar, convirtiendo un porcentaje alto de las cinemáticas del juego es una experiencia estética terriblemente desagradable. Uno de los casos más exagerados que recuerdo implicaba al protagonista, Jake, a un tipo malo y a una prostituta; la escena terminó apenas un segundo después de que las texturas de la señorita, por fin, cargaran y dejaran ver al personaje que había detrás de esa masa humanoide de colores. No son errores puntuales o fáciles de ignorar; son problemas serios que afectan a todo el juego, en todo momento y a menudo de manera fatal: no son raros los cuelgues completos de la consola.

Por fortuna, narrativamente no nos perdemos demasiado: la historia de venganza es simplona, aburrida y sin ningún tipo de tensión dramática, apenas una excusa para que peguemos tiros, pateemos caras o clavemos llaves inglesas en el cráneo de los tipos malos mientras vamos en moto.

Por encima de los gráficos pésimos, el sonido terrible y la narración torpe, Ride to Hell hace aguas ante todo por lo erróneo de sus mecánicas. Quien mucho abarca, poco aprieta; aquí se ha intentado abarcar un sistema de combate cuerpo a cuerpo, unos tiroteos con coberturas y una conducción con secciones puntuales de acción. No se ha apretado nada: los puñetazos son repetitivos, aburridos y no suponen ningún reto, porque desde el principio tenemos la combinación ganadora (puño, puño, cabezazo; repetir hasta terminar; se puede terminar el juego entero así) y los movimientos especiales, a base de quick time events, no hacen sino matar el ritmo y eliminar emoción a los combates; los disparos son toscos e imprecisos, con un sistema de coberturas que a menudo no funciona bien y una importancia nula de la elección de arma, hasta el punto de que en muchas ocasiones el juego mismo elige él solo el arma que quiere que usemos; la conducción es desastrosa, imprevisible, ni realista, ni creíble, ni vistosa, y sólo empeora cuando nos piden disparar o eliminar enemigos por el camino.

El juego parece querer ofrecernos mucho que hacer, y muy variado; los tipos de mecánicas saben no repetirse mucho y ser suficientemente distintas como para que cada secuencia sea esencialmente diferente a la anterior, pero de nada le sirve: todas son malas, ninguna funciona correctamente, en ningún momento el mando, nuestro input, lo que nosotros queremos transmitir a Jake con los botones, se siente correcto, preciso ni, muy pronto, divertido. Un ejemplo de lo mal diseñado que está todo nos lo da, muy representativo, el cacareado tráfico de drogas que puede llevarse a cabo en las secuencias en las que caminamos libremente, entre todas las comillas que podáis ponerle a la palabra, por el pueblo: la primera vez que vendí drogas conseguí el logro de traficar con todos los tipos de sustancias disponibles en el juego. También era la primera vez que se me permitía acceder a la opción de venta de drogas.

Ride to Hell: Retribution ha acabado siendo un juego por debajo de lo mediocre, falto de inspiración y ganas y, quizá lo peor de todo, testimonio de una ausencia casi total de talento por parte del equipo que se ha encargado del desarrollo. El único motivo por el que la ambientación del juego es importante es por el riesgo que corre ahora cualquiera que salga en sus títulos de crédito: una ofensa como esta a las bandas de motoristas es de las que se paga recibiendo una visita de tres señores con chalecos de cuero, bigotes de manillar, navajas y ganas de volverse a casa con un collar de tripas colgando del tubo de escape.

Nota final: 2

Articulo tomado de http://www.anaitgames.com/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s